Si
quieres una consulta
llama al
806
477 294
O envía un SMS con la palabra
TMABEL
al
25656
Servicio prestado por Dune Proyectos y Servicios,
S.L. Ap. Correos 44, 28290 Madrid.
Coste máximo de llamada 806:
R.Fija 1,18€/min. R.Mov. 1,53€/min. IVA incluido.
Coste de llamada 905 desde Red Fija:
1,43€ y Red Móvil: 1,95€ (IVA incluido).
Precio de los sms 1,20€ (iva no incluido)
Servicio para mayores de 18 años
|
De acuerdo a las legislaciones vigentes, se establece que las predicciones, videncias psíquicas tienen fines de entretenimiento. Los trabajos esotéricos que se solicitan no sustituirán la apropiada asistencia médica, legal, financiera o psicológica. Así acepta que los servicios esotéricos, los encargas porque así lo desea y estarán sujetos a tu propia interpretación y uso.
|
|
|
¿Te asusta
cambiar?
Es increíble el
miedo que
produce cambiar.
Claro, nos
educaron con el
criterio de que
la estabilidad
era sinónimo de
madurez, de
equilibrio.
Quien cambia es
‘inestable’,
inmaduro,
todavía no ha
crecido, porque
el ideal de
vida, para la
sociedad, es un
mundo quieto.
Vivir en el
mismo barrio,
habitar la misma
casa, permanecer
en el mismo
colegio, tener
la misma pareja,
durar en el
mismo trabajo,
escoger carrera
“para toda la
vida”, amarrarse
a la misma
ciudad y al
mismo país,
todos sinónimos
de estabilidad.
Ni qué decir de
las ideas o de
las creencias.
Hay que tener
los mismos
valores, los
mismos
criterios, la
misma
mentalidad.
Atreverse a
innovar es como
una ‘locura’ y
es más
importante
permanecer que
arriesgar.
Nuestra sociedad
valora lo
estático, que
‘no produce
desorden’, antes
de romper
esquemas y
arriesgarse a
que la vida sea
diferente.
El criterio más
elemental para
cambiar, el más
simple si se
quiere, es que
lo que hemos
vivido, lo que
hemos estudiado,
lo que nos ha
acompañado,
donde hemos
permanecido, no
nos ha producido
ni la paz ni la
armonía
esperadas.
Muchas personas
se lamentan, por
ejemplo, por la
‘pérdida’ de
valores o por la
‘pérdida de la
familia’.
Entonces, en la
deducción más
simplista,
‘volver’ con la
familia
tradicional
ahora sí dará
estabilidad.
¿Quién dijo?
¿Por qué creer
que lo que no
sirvió (o es que
cree que el
mundo va
bien),hasta
ahora, va a
empezar a dar
resultados?
¿No sería mejor
buscar otra
clase de
alternativas que
al menos nos
permitan crear
otra clase de
circunstancias
más humanas, de
menos apariencia
y de mayor
contenido y
aceptación de la
diferencia? Es
el cambio y
claro está
también, el
miedo al cambio.
¿Qué escoger?
Arriesgarse o
permanecer, he
ahí las
alternativas.
Aclarando que
muchas de las
cosas que
esperamos afuera
no se encuentran
‘afuera’.
En más de una
situación el
cambio exterior
no produce los
resultados que
anhelamos porque
los problemas no
son tan sólo
geográficos, o
de ambiente, o
de la persona
que nos
acompaña, o de
la ciudad o del
país en el que
habitamos.
Debo cambiar y
arriesgarme,
pero también
debo manejar
internamente la
flexibilidad
para no
apegarme, para
fluir, para
atreverme.
Es el famoso
equilibrio:
cambiar pero no
desbordarse.
Cambiar pero no
precipitarse o
indigestarse
queriendo
asumirlo todo a
la vez.
Ningún cambio
duradero es
rápido o
instantáneo. Los
cambios
necesitan
cocción.
En el cambio no
hay horno
microondas sino
fogón de leña,
porque, así sea
impactante, lo
que permanece
quieto es porque
está muerto.
Sorprende cómo
los seres
humanos dicen
tanto de su
personalidad a
través de su
necesidad o
resistencia a
los cambios.
Hay personas
‘muertas’ en
vida que no se
atreven a
cambiar ni
siquiera la ruta
hacia el
trabajo, ni lo
que comen, ni se
arriesgan a
vestirse
diferente, a
mover los
muebles de la
casa, o a pasar
un fin de semana
de otra manera.
Por eso cuando
no se acepta, la
resistencia al
cambio se
convierte en
enfermedad.
A las buenas o a
las malas, el
mundo se mueve y
el cambio no
consulta.
¡Simplemente se
da!
O me subo al
carrito del
cambio, o el
cambio me
atropella.
 |